El dramático viaje del MS Saint Louis

08/May/2015

Deutsche Welle

El dramático viaje del MS Saint Louis

Nacida en Hamburgo en el seno de una familia
judía, GertrudGoldschmidt (1912-1994) se vio forzada a abandonar Alemania en
1939, cuando finalizó sus estudios de arquitectura en Stuttgart. Huyendo de los
nacionalsocialistas, sus parientes emigraron a Inglaterra en marzo porque
tuvieron la suerte de recibir las autorizaciones correspondientes a tiempo;
pero Gertrud –la última de los Goldschmidt en partir– sólo poseía una visa de
tránsito y ningún otro Estado de habla inglesa accedió a concederle el refugio
que buscaba.
El amigo de un primo suyo la ayudó a obtener
un permiso de residencia en Venezuela. El 1 de junio de 1939, la joven de 27
años zarpó desde el puerto inglés de Southhampton con destino al país
sudamericano; allí terminó echando raíces profundas y convirtiéndose en una de
las artistas plásticas más importantes de América Latina, donde se le conoce
simplemente como Gego. Su buena fortuna contrastó dramáticamente con el destino
de centenares de judíos que habían tomado el buque MS Saint Louis en Hamburgo
pocos días antes.
Dramático viaje
El MS Saint Louis, un trasatlántico de la
compañía naviera germana HAPAG, levó anclas el 13 de mayo de 1939 con 937
personas a bordo; 930 de ellas de confesión judía y esperanzadas con la idea de
conseguir asilo temporal o permanente en Cuba. Dos semanas más tarde, cuando el
buque se acercaba a La Habana, las autoridades de la isla prohibieron el desembarque,
rompiendo su promesa de acogida por razones de política interior –¿burocracia,
corrupción, antisemitismo?– que los historiadores todavía someten a debate.
Los unos señalan que Cuba se transformó
rápidamente en país de tránsito para numerosos refugiados judíos y que su
presencia en la Antilla Mayor, por breve que fuera, atizó el temor a un
forcejeo violento por los puestos de trabajo entre los lugareños y los
extranjeros. Los otros sostienen que el Gobierno de La Habana se vio obligado a
detener de golpe el flujo migratorio tras descubrir que funcionarios cubanos de
alto rango intentaban enriquecerse ilícitamente, reduciendo el precio de las
visas de 500 a 150 dólares estadounidenses.
Antisemitismo transatlántico
Algunos historiadores apuntan que el
antisemitismo ya cundía en el continente americano y el Caribe –con o sin la
intermediación del Ministerio de Propaganda nazi–, y que ese factor dejó su
huella en las luchas por el poder político, no solamente en Cuba, sino también
en Estados Unidos y Canadá: los mandatarios de esos tres países se negaron, uno
tras otro, a recibir a los pasajeros del MS Saint Louis. Tras una larga espera
y negociaciones no siempre prometedoras, sólo 23 de ellos lograron bajar a
tierra en la isla.
Aunque el capitán Gustav Schroeder, timonel de
aquella nave, es recordado por haber hecho lo humanamente posible para que los
907 pasajeros restantes no retornaran a Europa, las opciones a mano se agotaron
pronto: el 17 de junio, el trasatlántico atracó en el puerto belga de Amberes.
Bélgica, Francia, Gran Bretaña y los Países Bajos le dieron asilo a muchos de
los judíos del MS Saint Louis. No obstante, más de 250 de ellos perdieron la
vida en los campos de concentración nazis durante la Segunda Guerra Mundial.